Agentes de la seguridad cubana se infiltraron en instalaciones de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo para vigilar a atletas de su delegación y evitar deserciones, según pudo establecer Diario Libre en una investigación periodística.
La operación fue detectada por organismos de seguridad dominicanos, que intervinieron y retiraron de los recintos a varios de los involucrados.
Los esfuerzos de la seguridad cubana se intensificaron durante la primera parte del certamen, cuando apenas se habían producido dos deserciones. Al cierre de los Juegos, al menos cinco deportistas cubanos habían abandonado la delegación.
Uno de los episodios que encendió las alarmas ocurrió durante una competencia bajo techo en el Parque del Este. Militares dominicanos detectaron dentro de la instalación a agentes cubanos que perseguían a deportistas de esa delegación que intentaban abandonar el grupo.
La seguridad del recinto decidió cerrar temporalmente todas las puertas e iniciar un proceso de identificación de las personas que se encontraban en el lugar, desde espectadores que habían ingresado con boletas hasta personal con acceso autorizado.
Las acreditaciones fueron revisadas y cotejadas con la base de datos del evento, que reunió a poco más de 7,000 atletas y otros 3,000 técnicos y miembros de las delegaciones. Se identificaron ciudadanos cubanos que no estaban acreditados para realizar esas labores en el país. Estos fueron retirados de la instalación.
Con uniformes de otras delegaciones
La investigación de Diario Libre determinó que agentes cubanos llegaron a infiltrarse en instalaciones deportivas utilizando uniformes correspondientes a atletas de otros países, una maniobra que les permitía acercarse a los deportistas que mantenían bajo vigilancia sin despertar sospechas.
Ese mismo día se produjo otro episodio en un estadio al aire libre con un patrón similar. La reiteración de los hechos confirmó las sospechas iniciales de los organismos dominicanos y llevó a la adopción de un protocolo especial de seguridad ante lo que fue considerado una injerencia.
Un fenómeno que viene de años
Las deserciones durante competencias internacionales no son nuevas para el deporte cubano y se han repetido en disciplinas como béisbol, atletismo, lucha, remo y otras. Durante décadas, las delegaciones deportivas fueron sometidas a estrictos controles en sus viajes al exterior y quienes abandonaban los equipos oficiales eran tratados por las autoridades como desertores. Esa política se ha flexibilizado parcialmente en los últimos años, hasta el punto de que Cuba permitió incorporar a su selección del Clásico Mundial de Béisbol de 2023 a jugadores que habían dejado anteriormente la isla, un cambio significativo frente a la postura histórica hacia esos deportistas.
FUENTE: Diario Libre




