Una imagen del 6 de noviembre de 2022 revive hoy como prueba incómoda del pasado.
Claudia Sheinbaum, entonces jefa de Gobierno de la CDMX, aparece sonriente en una camioneta junto a cuatro funcionarios clave de Sinaloa: el gobernador Rubén Rocha Moya, el alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez, el senador Enrique Inzunza y el secretario de Finanzas Enrique Díaz Vega.
La publicación original celebraba un convenio de seguridad, movilidad e innovación. Hoy, tres de ellos ya están en manos de la justicia estadounidense por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, y el cuarto enfrenta las mismas acusaciones. 
Este 17 de mayo, el New York Post confirma que el senador Enrique Inzunza se entregó en San Diego, sumándose a las entregas voluntarias de Díaz Vega y el exsecretario de Seguridad Gerardo Mérida Sánchez.
La fiscalía de Nueva York los acusa de proteger a una facción del cártel a cambio de sobornos, facilitando el flujo de fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos.
La foto, que Sheinbaum compartió en su momento, se ha vuelto viral porque expone la cercanía de la hoy presidenta con un círculo político ahora señalado por narcotráfico.
Ella niega cualquier conocimiento y exige pruebas, pero la cadena de rendiciones voluntarias habla por sí sola: “sálvese quien pueda” parece ser la consigna. 
Para la gente común, el mensaje es directo y duro. La primera presidenta mujer de México, quien prometió austeridad, soberanía y una transformación profunda, se ve ahora envuelta en la peor crisis de credibilidad de su gobierno.
Analistas llevan tiempo advirtiendo sobre estas conexiones en Sinaloa, bastión de Morena y de López Obrador.
Las acusaciones estadounidenses no son ya un rumor lejano: son tres entregas en días, funcionarios de alto nivel huyendo o rindiéndose, y una foto que ya no se puede borrar. Dime con quién andas y te diré quién eres, reza el refrán.
Es difícil imaginar que la única persona en esa imagen que aún no ha sido formalmente acusada ignorara todo.
Morena, Obrador y Sheinbaum enfrentan el riesgo de pasar a la historia no como salvadores, sino como parte del problema que prometieron resolver.



