Christa Pike, la reclusa de 50 años condenada a muerte en Tennessee, sobrevivió en septiembre a dos dosis del barbitúrico pentobarbital durante una inyección letal fallida en Nashville. El caso, sin precedentes modernos en Estados Unidos, colocó al país frente a una pregunta incómoda: ¿debe el Estado intentar ejecutar por segunda vez a alguien cuya primera ejecución fracasó?
Una encuesta de Reuters/Ipsos difundida este martes ofrece una respuesta parcial: solo uno de cada tres estadounidenses respalda un segundo intento de ejecución. De los 1.679 adultos consultados, el 39% prefirió que el condenado cumpla cadena perpetua si el procedimiento no se concreta, mientras el 26% no supo definir una postura.
El sondeo también confirmó una caída sostenida del apoyo a la pena de muerte: el 55% dijo estar a favor del castigo capital para los delitos más graves, ocho puntos menos que el 63% que registró la misma encuestadora en 2017.
La mayoría de los estadounidenses no apoya un segundo intento de ejecución tras una inyección letal fallida
Los números del sondeo, con un margen de error de dos puntos porcentuales, dejaron en minoría a quienes favorecen que el Estado repita el procedimiento. Pike permaneció inconsciente durante cinco jornadas tras recibir las dos dosis del fármaco y fue trasladada a un hospital con lesiones graves en los brazos.
FUENTE… Infobae



