El sur de Brasil no conoce tregua: la lluvia se abatió de nuevo este viernes sobre Porto Alegre mientras la población se esforzaba por recobrar algo de normalidad, a la vez que el número de desalojados por las inundaciones se duplicó en las últimas horas.
Las torrenciales lluvias que cayeron desde fines de abril provocaron crecidas de ríos en el estado Rio Grande do Sul y afectaron a casi dos millones de personas, con un saldo de 116 fallecidos y 756 heridos.
Con 143 personas aún desaparecidas, las autoridades temen que el total de víctimas siga aumentando, mientras la región se prepara para precipitaciones «intensas» el fin de semana.
El número de personas obligadas a abandonar sus hogares por la catástrofe que expertos y el gobierno brasileño vinculan al cambio climático–, casi se duplicó en las últimas 24 horas.




