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viernes, julio 19, 2024

Internet en RD se torna lento por baja inversión

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En América Latina y el Caribe, República Dominicana destaca por muchos motivos, entre ellos el crecimiento de la economía, las paradisíacas playas, el clima de negocio o la estabilidad política. Sin embargo, hay otras variables donde el país no queda precisamente entre las mejores posiciones. Un ejemplo es la calidad del internet de banda ancha, que de acuerdo con datos de Speedtest, la media isla caribeña está entre las menos eficientes en la región.

En otras palabras, se cuenta con la “peor” calidad en dicho servicio.Si bien para algunos contar con “5G” en sus teléfonos inteligentes es más que suficiente, para economías en vías de desarrollo, como la dominicana, es imprescindible disponer de una conexión óptima de banda ancha.

“La velocidad del internet es crucial para el desarrollo de cualquier proyecto, especialmente en empresas internacionales que buscan establecerse en nuestra isla”, sostiene Omar Aracena, director de Tecnología de Martí.

Hiddekel Morrison, autor del libro “Historia de las telecomunicaciones en la República Dominicana y Latinoamérica”, señala que uno de los principales problemas radica en la infraestructura de telecomunicaciones. “La obsolescencia de la infraestructura de telecomunicaciones, especialmente en las redes de datos, es un factor crucial. Muchas áreas aún utilizan cables de cobre en lugar de fibra óptica, lo que limita significativamente la velocidad de la banda ancha”, explica.

En momentos en que la media isla está captando la atención de inversionistas en todo el mundo, factores como la banda ancha se vuelve imprescindible. “El acceso a una conexión rápida y estable es fundamental para la operatividad de cualquier empresa en la era digital. Permite mantener actualizados los catálogos, garantizar la velocidad de las operaciones y facilitar la adopción de tecnologías financieras innovadoras,” explica Morrison, a lo que Aracena agrega que de ello depende la conectividad de sus operaciones internacionales, las comunicaciones en línea de todos sus departamentos y componentes internos, así como la eficiencia de sus operaciones y personal.

Razón
La baja velocidad de banda ancha no solo afecta a los usuarios individuales, sino que también tiene repercusiones en la economía y el desarrollo del país. La capacidad limitada de internet puede obstaculizar el crecimiento de empresas digitales, la implementación de tecnologías avanzadas y la mejora de servicios educativos y de salud que dependen de una conexión rápida y estable.

En un mundo donde las transacciones financieras y comerciales se realizan en línea, la calidad de la infraestructura de telecomunicaciones determina en gran medida su éxito. Sin embargo, varios factores intervienen en la calidad del internet de banda ancha.

“Las empresas de telecomunicaciones planifican sus inversiones basándose en la realidad socioeconómica del país. La economía influye en sus planes de desembolso, y en contextos donde los recursos son limitados, la actualización de la infraestructura se ralentiza”, afirma Morrison.

A esto se suma el impuesto al servicio de Internet y a las telecomunicaciones, que es el más alto en el país, siendo este un 30% del costo del servicio, el cual es también costoso, explica Aracena. A lo anterior se suma el bajo nivel de inversión tanto público como privado en el sector, que se refleja en la obsolescencia de los equipos, la falta de proyectos innovadores y la vulnerabilidad de las redes.

“El Gobierno puede aportar con planes de exoneración de algunos impuestos, incentivar a otras empresas a participar en la competencia para que la misma impulse a la mejora, innovación y expansión de los servicios”, destaca Aracena.

De hecho, la falta de competencia en el mercado de telecomunicaciones dominicano también juega un papel significativo. Según Morrison, el mercado está dominado por un solo proveedor, lo que reduce el incentivo para que las empresas inviertan e innoven. “La falta de dinamismo competitivo hace que las empresas no se vean obligadas a mejorar sus servicios. Sin competencia, no hay presión para ser más eficientes o para ofrecer mejores velocidades de internet”, concluye.

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