Por: YLONKA NACIDIT-PERDOMO
A la Junta Central Electoral (JCE) de la República Dominicana debo lo que soy «en el presente». Allí he encontrado nuevos horizontes a construir para mis ideales. Allí me hicieron —y permitieron— ser capaz de tejer su «Historia». No fui Circe ni Penélope, pero sí Clío ante el recuento de las afirmaciones del «ayer». Ese «ayer» que a veces tiene significados inapelables, instantes que quedaron petrificados, relatos tallados con interrogantes abiertas, porque los destinos de los pueblos se escriben desde inauditos oráculos que se asumen desde las terrazas de las conciencias, las urdimbres de las palabras o el umbral de los sueños.
Sé lo que es la categoría de la «materia» como un hálito y, que sólo la sabiduría es el arcano del Verbo.
Y, es así como asumo la aureola de comprensión, de apoyo y afecto que he encontrado en la JCE para concluir —allí— mi Hoja de Servicio en la administración pública, en el Estado. ¡Qué más evidencia de que «Las Sufragistas» de vanguardia me querían en el organismo que da vigencia a nuestra ciudadanía (de las mujeres) tan difícil que fue de alcanzar y, construida pulso a pulso, acción tras acción, durante un siglo.
Es así como entiendo que, somos «Las emancipadas» por «Las emancipadoras» de los siglos XIX y XX.
En lo que soy «en el presente», desde la perspectiva de mi realización como persona y, en ejercicio de mi ciudadanía, expreso mi agradecimiento a la Junta Central Electoral (JCE) y, en especial, a tres protagonistas esenciales de lo que expreso: al Dr. Román Andrés Jaquez Liranzo, Magistrado Presidente de la JCE; a la Dra. Dolores Altagracia Fernández Sánchez, Miembro del Pleno de la JCE y a la Licda. Suedi León Jiménez, Directora de Comunicaciones de la JCE.
Nunca he asumido «vivir la vida por vivirla» sino a honrar a la vida y, al hacerlo honro a los que me permiten tener una noble existencia.



