En una decisión de última hora, el gobierno de los Estados Unidos ha pedido la dimisión de la diplomática tras una investigación interna por presuntas conductas inapropiadas en el ejercicio de sus funciones.
La secretaria de prensa, Katie Zacharia, confirmó la medida este martes. Los señalamientos, bajo la lupa de la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado, involucran acusaciones de presunto tráfico de influencias, aceptación de regalos de lujo y la participación irregular de cabilderos en agendas oficiales.
• La decisión: Se produce pocos días después de que Guilfoyle recibiera en Atenas al secretario de Estado, Marco Rubio.
• La defensa: A través de sus abogados, la exembajadora ha rechazado rotundamente los cargos, calificándolos de falsos y reafirmando su lealtad al presidente Donald Trump.
• El impacto: La salida abre un proceso de transición en una de las sedes diplomáticas clave para la política exterior estadounidense en el Mediterráneo.




